Fútbol en la sede de la UEFA en Nyón (Suiza), a finales de septiembre, el
presidente del máximo organismo del fútbol europeo se comprometió
a tomar medidas para acabar con las reiteradas trabas que Israel
impone a la selección de fútbol palestina. Incluso llegó a insinuar la
expulsión de los equipos hebreos de las competiciones europeas, en las
que fueron aceptados en 1994 tras producirse la firma de los Acuerdos
de Oslo con los palestinos.
La reunión tuvo lugar un mes después de que Israel impidiera a seis
jugadores de la selección palestina salir del país para disputar un
partido amistoso en Mauritania alegando «razones de seguridad» y
problemas con su documentación. «Aceptamos a Israel en Europa,
de modo que debe cumplir con sus leyes y normas, incluyendo la
de garantizar la libertad de movimiento a los jugadores», manifestó
entonces Platini, según ha desvelado ahora el presidente de la
federación palestina, Jibril Rajoub.
Las Consecuencias
prospere o enfrentarse a las consecuencias que puede conllevar
su comportamiento», añadió Platini, según la misma fuente. Un
portavoz del organismo futbolístico europeo se negó ayer a desmentir
o confirmar la información, justificando que forma parte de una
conversación privada.
El deporte palestino ha sido históricamente una de las víctimas
colaterales del conflicto. Durante la última guerra de Gaza, el ejército
israelí bombardeó el estadio Palestina, las oficinas de su comité
olímpico y mató a dos ex jugadores de la selección nacional de fútbol.
Para esta última competir es una odisea. Hasta hace dos años tuvo
que jugar sus partidos como local en Qatar, Jordania o Egipto ya que
no tenía un campo que cumpliera con los requisitos que marca la FIFA.
Ahora que ya lo tiene, se enfrenta a las constantes zancadillas israelís:
jugadores que no pueden salir del país para competir o futbolistas de
la diáspora que quedan retenidos en las fronteras y no llegan a tiempo
para entrenar o disputar los partidos oficiales de la selección.
Los Peor Parados
pueden moverse libremente para disputar los partidos de la liga local
que, desde 1977, solo ha podido completarse en siete ocasiones.
Aunque muchos viven en Cisjordania, solo disputan los partidos de
casa por temor a ser arrestados en un control militar y deportados a la
franja.
La federación palestina también se queja de que las autoridades israelís
retienen en sus puertos durante semanas o meses el material deportivo
importado, lo que dificulta la progresión de sus jugadores, limitados ya
por las precarias condiciones económicas del país.
*Fuente: Ricardo Mir de Francia, El Periódico de Catalunya - España










