La decisión fue del futbolista tunecino Mag´adi Trawi
El jugador tunecino Mag´adi Trawi, perteneciente al conjunto austriaco del Red Bull Salzburgo, se negó a pisar Israel para el partido que jugará contra el Macabi Haifa de ese país, en la serie de disputa por un lugar en la fase de grupos de la Champions League. Otro compañero de la misma nacionalidad, Anis Busaidi se solidarizo con la actitud de su compatriota y compañero de equipo.

Poco tiempo antes que el Red Bull Salzburgo enfrentara días pasados a Macabi Haifa en el estadio de Ramat Gan, en uno de los partidos más importantes de los últimos tiempos, dos jugadores de origen tunecino decidieron no viajar a Israel y alentar a su equipo a la distancia.
Trawi, entrevistado por la TV austriaca, aseguró que “tomé una decisión, me hago cargo y la mantengo, no hay ninguna posibilidad que mis pies pisen Israel, se lo expliqué a las autoridades y lo aceptaron”.
El caso del defensor de la misma nacionalidad Anis Busaidi tiene características similares, a pesar que ya estaba decidido por razones técnica que no iba a integrar el plantel viajero para este encuentro, señaló que adhería a la resolución de su amigo .
Ambos jugadores profesionales, antepusieron problemas de conciencia para concurrir a disputar dicho partido en territorio israelí, según argumentaron no solamente por profesar la fe musulmana, sino como gesto de repudio ante lo que significa el estado sionista para la humanidad.
Las autoridades y el cuerpo técnico del Red Bell Salzburgo, una de las más importantes instituciones deportivas austriacas, aunque principalmente en el caso de Mag´adi Trawi su ausencia podría significar una baja importante en la oncena titular, consideraron que sus argumentos eran válidos y lo autorizaron a quedarse en Salzburgo, viendo por televisión el encuentro.
La prensa –no sólo deportiva- israelí, destacó con grandes titulares este hecho, catalogándolo de un verdadero “despropósito” y “una ofensa a la dignidad del pueblo y del deporte judío”. Otros comentarios resucitaron viejos “ fantasmas” comparando esta interferencia de la política y la religión con el hecho deportivo que- dicen- es contraria a los principios olímpicos y éticos del deporte, y trayendo a la memoria los trágicos sucesos de las Olimpíadas de Munich.