A pesar de las graves dificultades derivadas de la ocupación israelí, el fútbol, uno de los deportes más populares en los territorios palestinos, intenta profesionalizarse y atraer a nuevos talentos, tras varios años de interrupción por la violencia de la Intifada.

"Aunque hoy la situación no es perfecta, estamos mejor que en años anteriores" explica Azzam Ismail, uno de los responsables de la Federación Palestina de Fútbol (PFA), afiliada a la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).
Tras ocho años de interrupción a causa de la violencia y la Intifada, el campeonato de fútbol local ha vuelto a ponerse en marcha en Cisjordania en la temporada 2008-2009.
"Pero el fútbol palestino todavía es en gran parte un deporte de aficionados", precisó Ismail en una entrevista concedida a la AFP. Para mejorar el nivel "necesitaríamos que la situación política mejorara, que hubiera más libertad de movimientos para los jugadores, tener estadios en condiciones, entrenadores cualificados, más medios económicos y una mejor organización", añadió.
Este es el objetivo del nuevo presidente de la Federación Palestina, Jibril Rajoub, que asumió su función en mayo de 2008. El ex hombre fuerte de la seguridad palestina se fijó el objetivo de llevar a 80 el número total de clubes de Cisjordania, como pide la FIFA.
La primera etapa para conseguirlo fue la creación de cuatro divisiones a finales de la temporada pasada: una 'Primera División A', con los 12 mejores clubes; una 'Primera División B', con los 14 siguientes, y el resto de equipos repartidos entre la segunda y la tercera división.
Cisjordania cuenta con un total de 216 clubes (38 en la Franja de Gaza) pero hoy por hoy no es posible organizar competiciones entre las dos entidades palestinas a causa del bloqueo impuesto por Israel en Gaza, que impide la circulación de los jugadores.
La situación se complica todavía más por las importantes disputas entre la Autoridad Palestina, que controla Cisjordania, y el movimiento Hamas, que domina la Franja de Gaza.
A las dificultades políticas se añaden las económicas. Los clubes palestinos disponen de pocos medios y muchas veces son incapaces de pagar a sus jugadores, que en la mayoría de los casos se ganan la vida fuera del campo deporttivo.
Tampoco hay muchos jugadores extranjeros. Por el momento menos de diez, provenientes de Nigeria, Costa de Marfil y Ghana, participan en el campeonato palestino.
Aunque según Azzam Ismail "la situación ha mejorado" los jugadores sufren, como el resto de la población, de las grandes dificultades para desplazarse en un territorio donde existen unos 600 puntos de control israelíes.
A nivel internacional también hay dificultades: exceptuando a los clubes de Jordania, casi ningún equipo de la región juega en territorio palestino a causa de la ausencia de relaciones diplomáticas entre la mayoría de los países árabes y el estado sionista.
La selección palestina jugó el primer partido de su historia en casa frente a Jordania (1-1) en octubre de 2008, en el entonces recién inaugurado estadio Fayçal Husseini de Al-Ram, en las afueras de Jerusalén. El terreno de juego, de hierba sintética, había sido homologado por la FIFA para los encuentros internacionales.
Los territorios palestinos no están reconocidos como estado pero Palestina forma parte de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional (COI) desde 1998.
Aunque el responsable de la federación, Azzam Ismaïl, lamenta que "varias generaciones de deportistas palestinos no hayan tenido la oportunidad de progresar a causa de la ocupación", no pierde del todo la esperanza. "Con mejores medios económicos y una situación política más estable", afirma, "el nivel podría ser como el de los mejores países árabes".
* Fuentes: AFP / Oficina de Información Chileno Palestina (OICP)