muchos rusos optaron por el canibalismo ante la táctica de las tropas
de Adolf Hitler de matar a la ciudad de hambre y frío, varios científicos
murieron rodeados de semillas comestibles en la Estación Experimental
de Pavlovsk. Prefirieron la inanición y la muerte antes que destruir para
siempre algunos especímenes únicos en el mundo.
Pavlovsk, fundada en 1926 cerca de la actual San Petersburgo por el
botánico ruso Nikolai Vavilov, guarda una colección única de casi 6.000
variedades diferentes de árboles frutales y plantas. Muchas de ellas,
el 90% según algunas estimaciones, sólo existen allí. Hace tiempo que
se extinguieron en el resto del planeta. Y ahora, en pleno Año de la
Biodiversidad de la ONU, el Gobierno de Dmitri Medvédev quiere meter
los bulldozers para levantar en la parcela apartamentos de lujo. Más
de 600 variedades de manzanas, 75 de peras, 1.000 de grosellas y otro
millar de fresas, entre otras muchas, se perderán para siempre.
La decisión ha enfurecido a la comunidad científica internacional. Las
variedades vegetales custodiadas en Pavlovsk son una especie de
seguro de vida para la humanidad frente a pestes mundiales u otras
catástrofes. Como otros bancos de semillas y colecciones de plantas,
son un arca de Noé vegetal con el que repoblar el planeta si hay una
sequía global o una pandemia.
"Una pérdida tremenda"
"Las colecciones científicas no deberían sacrificarse por beneficios
económicos cortoplacistas ni debería permitirse que se degraden
por falta de financiación", protestaron la semana pasada en un duro
comunicado la Sociedad de Ecología de EEUU (ESA) y el Instituto
Americano de Ciencias Biológicas (AIBS). "Urgimos al Gobierno ruso
a impedir los planes inminentes de arrasar el lugar para urbanizarlo",
exigió el presidente de la ESA, Terry Chapin, porque "destruir de
manera deliberada esta colección única de plantas sería una pérdida
tremenda para las generaciones futuras".
La presión internacional no ha servido para detener los planes
gubernamentales. Tras una campaña para enviar al Kremlin consignas
contra el derribo a través de Twitterayer se alcanzaron las 50.000
peticiones el propio Medvédev anunció el 13 de agosto en esta red
social de mensajes instantáneos que abría una investigación sobre el
asunto. Los resultados no han convencido. La agencia encargada de
subastar el suelo de Pavlovsk, la Fundación Rusa de Construcción de
Viviendas, anunció la semana pasada que pretende retrasar unos cinco
años la destrucción de la colección de plantas forrajeras, las destinadas
al ganado, para posibilitar su mudanza a otro lugar. Pero ni palabra de
la famosa colección de frutas y bayas. La subasta de esta parcela estaba
prevista para mañana.
"Siguen en pie todas las razones para que estemos extremadamente
inquietos por el destino de esta diversidad, incluso si apreciamos
este paso positivo dado por los promotores", declaró hace unos días
Cary Fowler, director ejecutivo del Global Crop Diversity Trust, una
organización vinculada a Naciones Unidas que trabaja en todo el
mundo para garantizar la diversidad de los cultivos.
Prohibido el paso
Durante el verano, la peor sequía de los últimos 130 años en Rusia
ha arruinado una cuarta parte de la cosecha de cereales del país y ha
provocado una ola de incendios. Sin embargo, las autoridades rusas
mantuvieron su decisión de arrasar su arca de Noé vegetal, donde
podrían estar algunas soluciones a sus problemas. El 27 de agosto, el
director de la estación, Fyodor Mikhovich, denunció a la agencia RIA
Novosti que la Fundación Rusa de Construcción de Viviendas le había
prohibido, como al resto de investigadores, entrar en las parcelas de la
colección de frutas y bayas. "Me dijeron que era su propiedad y que no
metiera mis narices en ella", lamentó el director, que lleva 32 años al
frente de la institución.
El escándalo de Pavlovsk ha llegado a España. Luis Ayerbe, director
del Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos, pone la polémica en
contexto: "El 80% de las variedades locales agrícolas mundiales ya ha
desaparecido. Y unas pocas se conservan en lugares como Pavlovsk.
Son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria del
mundo".
El centro de Ayerbe es el encargado de completar el inventario
español de variedades agrícolas, 70.000 tipos custodiados en 34
bancos desperdigados por todas las comunidades autónomas. En
España, donde según Ayerbe las administraciones dan importancia a
estos depósitos y no sufren recortes económicos, las empresas que
comercializan semillas o árboles piden continuamente a los bancos
variedades tradicionales para mejorar las modernas y hacerlas más
resistentes a las sequías o a las plagas. Si los bulldozers arrasan
Pavlovsk, se perderán para siempre cientos de mecanismos vegetales
para resistir a futuros desafíos. Ayerbe se ofrece a salvar el tesoro. "Si
la FAO [la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación]
decide coordinar un rescate, podríamos participar", sostiene.
La Asociación Española de Ecología Terrestre también ha reaccionado
y estudia emitir un comunicado de condena. El catedrático de Botánica
de la Universidad Rey Juan Carlos, José María Iriondo, miembro de
la asociación, se muestra "indignado" por la posible eliminación
de la estación. "Todas las colecciones de variedades vegetales son
importantes, pero esta, además, es especial, porque Vavilov fue el
padre de todas las demás".










