mejor intervenir. En esta “actividad” estarán convocados 65 millones
de Iraníes que habitan ese territorio y unos cuantos más de sus aliados
naturales vs los ejércitos ocupantes.
Sin embargo, aun cuando esto ocurriese, la mayor convocatoria bélica
de este siglo no será en esa guerra. La madre de las guerras, tan
anunciadas por los apocalípticos, será por el control del agua potable
y alimentos. Esto lo confirma el informe elaborado por el ejército
canadiense, titulado "El Contexto de la futura seguridad 2008-2030",
donde adelantan algunas iniciativas para amortiguar o controlar parte
de lo que ya se prevé que va a ocurrir.
“Las Fuerzas Armadas se están preparando para responder a los cuatro
rincones del planeta, debido a las guerras regionales y eventuales
hechos violentos por la competencia de los recursos naturales. Las
futuras operaciones militares debidas a la multiplicación de motines
provocados por el hambre darán lugar a intensos combates". Revela el
documento.
Entre los numerosos factores de desestabilización del planeta para
los próximos años, el impacto ambiental ocupa el centro de atención
de dicho informe. "En todo el mundo tendrán lugar fenómenos
meteorológicos cada vez más violentos y cada vez más vinculados al
cambio climático que exigirán intervenciones militares, desde misiones
de socorro a las víctimas de catástrofes naturales hasta operaciones de
estabilización a gran escala".
Las fuerzas canadienses estiman que la lucha entre los estados será por
el control de recursos tales como el agua y los alimentos y prevé la peor
de las situaciones. El informe prevé en países frágiles económicamente,
las luchas internas por el control de los recursos, será especialmente en
forma de guerrillas o hordas armadas organizadas para los saqueos.
En un periodo de 20 años los problemas medioambientales, así
como la escasez de agua y de alimentos, supondrán un riesgo de
desestabilización en regiones enteras. "Se prevé que las presiones
causadas por las migraciones y los flujos de refugiados o de personas
desplazadas conllevaran a un recrudecimiento de las tensiones étnicas,
religiosas o territoriales, inestabilidad y, posiblemente, crisis de
gobernabilidad en esos estados.
Estos efectos se manifestarán en primer lugar en las zonas costeras,
donde habita el 75% de la población mundial, en especial entre los
grupos de personas, los sectores de la economía y las localidades
sensibles a las variaciones climáticas desde el punto de vista económico
o ecológico".
Según los analistas militares, los efectos del cambio climático serán
severos y tendrán consecuencias catastróficas, especialmente
sobre el deshielo de los casquetes polares, la subida del nivel del
mar, la creciente desertificación y la disminución del rendimiento
de los cultivos en ciertas regiones (especialmente en África), la
transformación de hábitats, la extinción de numerosas especies y
la creciente propagación de enfermedades tropicales en las zonas
templadas.
sin duda la superficie de tierras perdidas, mientras que las infiltraciones
salinas y la contaminación reducirán el acceso a los recursos de agua
potable. La productividad agrícola de África caerá en picado. "La
pérdida de tierras de cultivo debida a la desertificación conllevará una
disminución de las cosechas en un 50%". Además, "los glaciares del
Himalaya desaparecerán sin duda hasta 2035, lo que privará a 750
millones de habitantes de la región del Himalaya-Hinde-Kush y China de
su fuente de agua potable".
Mientras todos están tomando sus “precauciones”. La agenda política
latinoamericana, actúa con indiferencia ante el tema ambiental. La
seguridad alimentaria, el crecimiento poblacional y el agua potable,
son temas distantes porque no dan votos en lo inmediato. Duro, para
no decir misionero o quijotesco, el camino de los ambientalistas, en
advertir lo que está por llegar.
Será como dicen en mi país, ante lo que viene: “que dios nos agarre
confesados”!
*Lenin Cardoso es periodista ecologista venezolano










