Eliminar los HCFC: una oportunidad única, es el lema de este año, destinado a llamar la atención sobre el corto período de dos años que aún queda para la congelación del consumo de esos tóxicos, como parte de un primer período de sustitución.
Estas sustancias, también nocivas, pero en un menor grado, reemplazaron de manera transitoria a sus análogos los clorofluorocarbonatos (CFC), debido a su bajo efecto sobre el ozono y el calentamiento global.
Para 2030, en una segunda etapa, se prevé también la renovación de manera paulatina de los HCFC por otros refrigerantes.
Agujereada en extremo, a tal magnitud que puso casi en peligro la supervivencia en la Tierra hace unas tres décadas, la capa de ozono constituye la principal protección contra los rayos ultravioletas del sol.
Gas inestable compuesto por tres átomos de oxígeno, se encuentra entre 15 y 50 kilómetros de la superficie terrestre.
La fecha del 16 de septiembre como Día Internacional por la Protección de la Capa de Ozono fue instituida en 1994 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en respuesta a los acuerdos del Protocolo de Montreal, que exhorta a los gobiernos a suprimir el uso de sustancias agotadoras.
Una de las primeras iniciativas fue la sustitución de los CFC utilizados como refrigerante en neveras, aires acondicionados, propelentes de aerosoles y disolventes en productos de limpieza, entre otros.
Las jornadas globales por la efeméride son auspiciadas además por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Prensa Latina










