Cuando mi hermano, dirigió la selección nacional de futbol de Omán, hace un par de años, me acerco material Islámico y posteriormente adopte esa religión que me introdujo al conocimiento del profeta Moisés y a la esencia del pueblo judío y afirmo mis lazos con Jesús.
A raíz de mi tarea social a favor de los ciudadanos y niños marginados en situación de riesgo social, de jóvenes discapacitados y contra la pobreza, fui invitado a concurrir a Irán para exponer, además, sobre la obra de la Fundacion Winners, que creé hace veinte años y que hemos mantenido activa durante ese tiempo con mucho esfuerzo y sacrificio.
Desde que pise la tierra de la República Islámica de Irán me asombro el compromiso religioso y de honor que se establece en el sentido del rechazo al terrorismo y a todas formas de atentados, bombas y acciones que coliden con la dignidad del ser humano.
Esta filosofía que se palpa en cada centro universitario, institución de enseñanza, conversación; fue expresada por el director de una universidad que reúne a niños que desde cinco a quince años pueden recitar de memoria el Corán. El hijo de este director lo hacía desde los seis años y fue inclusive entrevistado en Francia durante el mundial de 1998.
El director dijo (grabamos) a un joven argentino ex whabi, que si él pensaba que la forma de difundir el Corán era colocando una bomba o atándose y explotándola, ese país, Irán, no era su lugar, esa cultura no lo admitía y esas formas contravienen al propio Corán y al pensamiento de Ali.
Como ciudadano común o como periodista me cuesta pensar en una conspiración de centros de enseñanza y universitarios, para que formal o casualmente, todos los sabios nos mintieran frente a sus propios alumnos e inventaran un manual ético y moral profundo y coincidente para utilizarlo durante un rato en los centros de estudio, el día que concurriéramos diez periodistas desconocidos.
Me cuesta tanto como creer que una nación hipoteque prestigio y relaciones comerciales para, a través de su personal diplomático, organizar una matanza de niños y civiles en una institución civil, en un país que poco tiene que ver con el problema de Oriente Medio.
Me cuesta creer que las autoridades Iraníes planificaran atacar un objetivo cuya única resultancia es absolutamente desfavorable, que mantengan en sus cargos a los diplomáticos acusados, que ello más que arriesgar la situación con un país es casi como declararle la guerra.
Evidentemente, existe un convencimiento absoluto de su no culpabilidad, de otra forma estaría en riesgo su prestigio ante el mundo y todos los países hermanos de Argentina en Latino y Centroamericanos.
En definitiva, como periodista que viajo a Irán con el único galardón de veinte años de lucha por los desheredados, por la paz y la justicia, la no violencia y la no discriminación, debo decir que sentí en la República Islámica de Irán la valoración de esos parámetros, quizás hasta con más tiempo para escuchar que en otros países que nos distinguieron como Chile y Paraguay e inclusive instituciones, como por ejemplo años atrás nos distinguió la Organización Médicos Israelíes por la paz y medio ambiente, ganadora del premio Schweitzer de la paz y su presidente quien integro además, la Organización de Médicos por la Vida y por la Paz cuando obtuvieron el Premio Nobel por la Paz.
Estimados periodistas, al mundo no le podemos obviar las guerras, no somos nosotros ni los que tenemos el poder ni los que lucramos con ella, si podemos ser observadores de la ética y custodios de los más puros sentimientos humanitarios.
Siguiendo esa línea de razonamiento, cuesta poner en tela de juicio a un país entero, un gobierno legítimo, una sociedad toda que no invade ni ataca barcos de ayuda humanitaria.
Realmente, abusando de la capacidad de duda hasta de mi mismo, poniendo en el ultimo escalón de la capacidad mi inteligencia y mi sentido de la realidad encuentro y no debe escapar a ustedes y por consiguiente a las autoridades de otros países que si bien la gran nación hermana de la Argentina va camino a transformarse en un país ejemplar como quizás soñaran San Martin o el Che Guevara, Sarmiento, Alem, Perón, Evita, Alfonsín y el propio Kirchner, no ofrecía en su pasado reciente un sistema y una justicia con garantías, ni efectivos policiales o militares paradigmas del humanismo, ni servicios de información de inteligencias creíbles, normados por la ecuanimidad, desinterés, incorruptibilidad y rectitud.
Basta recordar los procesos de operadores del estado, la muerte de un empresario de la comunicación, la muerte del propio hijo de un ex presidente para permitirnos una duda razonable ante la generación de tamaña acusación.
Todo el sistema en el querido país hermano estaba en tela de juicio para el mundo y para su propio pueblo, ahora resulta que en ese solo tema de Irán es cristalino e indiscutible.
La objetividad como periodista, la humildad como seres humanos nos invitan a la reflexión: ahora como Islámico consustanciado con la realidad de los pueblos oprimidos y los humildes del mundo, señalo, que es fácil alinear detrás de Estados Unidos, Inglaterra, Israel y sus socios europeos y otorgar culpabilidades, es fácil armar historias y expedientes, Gandhi fue subversivo, Mandela agitador, nuestro propio Artigas fue matrero y Jesús juzgado y castigado.
Les saluda atentamente,
Juan Pedro Ribas










