La barbarie y el silencio de los “no tan inocentes”
Hace pocas horas, la República Islámica de Irán ha sido conmovida por la barbarie de un atentado terrorista que costó la vida a casi medio centenar de personas y heridas de suma gravedad a otras tantas decenas de ellas.

Nuevamente, como sucede periódicamente, grupos de fanáticos alentados por los servicios de inteligencia enemigos que soterradamente los financian y estimulan, dirigentes y simples ciudadanos iraníes han pagado con sus vidas por el único “delito”- dicho así entre comillas- de la firmeza de sus principios fundamentados en el Islam y de su posicionamiento ideológico contrario a todo tipo de imperialismo, provenga de donde provenga, así como de la impunidad del sionismo genocida.
Y en tristes circunstancias como ésta, es donde se comprueba el tremendo cinismo y la hipocresía de las multinacionales que manejan los llamados “medios masivos de comunicación”, el sucio manejo de la información, el menosprecio supino de los amos del mundo por el derecho de la ciudadanía a conocer la realidad de los hechos, y en fin, la maquinaria falsaria que digita la opinión universal a través de las corporaciones imperialistas y organizaciones cómplices y amanuenses como la “Sociedad Interamericana de Prensa” (SIP) y “Periodistas sin Frontera”, entre otros tantos sellos formales.
Si este atentado terrorista hubiese ocurrido en Israel, por ejemplo, o en los Estados Unidos de Norteamérica, o en cualquiera de los demás estados socios de la barbarie genocida yanqui-sionista, seguramente, no tenemos duda alguna, ya se estarían rasgando las vestiduras los “popes” del universalismo y la globalización, las Naciones Unidas y todos esos foros internacionales repetidores de libretos demasiado repetidos ya-y valga la redundancia ex profeso en la definición-.
Los noticiosos televisivos monopolizarían sus pantallas con imágenes del “terror”, y las radios aturdirían con espeluznantes relatos. La prensa gráfica, habría llenado sus primeras planas con títulos tamaño catástrofe, fotos conmovedoras y editoriales lacrimógenos.
Y no dudamos tampoco que ya a esta altura de los hechos estarían los dirigentes yanquis-sionistas o cualquiera de sus asociados permanentes o circunstanciales, pidiendo justicia y señalando con índices acusadores hacia los que ellos han dado en llamar “El Eje del Mal”, tratando de allanar el camino de una vez por todas para lanzar la agresión tan anunciada-y deseada-por los modernos cruzados conquistadores.
Nos gustaría también, escuchar en estos días, a los dirigentes cipayos de muchos países latinoamericanos, que se han gastado la lengua lanzando maldiciones y condenas contra Irán por supuestas implicaciones de éste en atentados terroristas domésticos, hacer lo propio ahora reclamando justicia y solidarizándose con la sociedad iraní agredida cobardemente el pasado domingo.

Lamentablemente sabemos que nada de eso ocurrirá. Por qué la metodología imperialista yanqui-sionista, impone que existen víctimas de primera y de segunda categoría, y llevan a la opinión pública a llorar por unos y mirar con indiferencia a los otros.
La República islámica de Irán, ha sido una vez más agredida. Como tantas otras veces. Y en esta ocasión, la barbarie atentó justamente en circunstancias de un encuentro que tendía a la unidad entre sunnis y shías, hecho que sin lugar a dudas aflige a los fundamentalistas asesinos de Al Qaeda y a sus asociados del MOSSAD sionista, a quienes los utilizan para sembrar el escarnio sobre el Islam.
Y no dudamos que los culpables tarde o temprano pagarán por sus crímenes. Por que puede ser que los sucios manejos de las grandes corporaciones del terror concedan una frágil y perecedera impunidad terrenal a los asesinos. Pero hay una Justicia Superior, a la que no podrán eludir, y esa es la Justicia de Dios, única Todopoderosa, incorrupta e inapelable.
*Julio César Martínez, es Director-Editor de “TERCER CAMINO”