Domingo, 13 de Diciembre de 2009 02:15

Claves revolucionarias y post –revolucionarias del Irán actual

por  Prof. Julio César Martínez*
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El pasado martes 8 de diciembre, culminó en la Universidad Católica de Montevideo Uruguay, el ciclo lectivo 2009 del Curso “Irán Civilización y Cultura”, Cátedra permanente de Islam, y el cierre del mismo estuvo a cargo del profesor Julio César Martínez, Director Editor de “Tercer Camino”.
Julio César Martínez.El texto siguiente es una síntesis de la clase dictada en la oportunidad, sobre el tema “Claves revolucionarias y post revolucionarias del Irán actual”. En la referida oportunidad, participó como invitada la Licenciada Heba Viera Smith.
 
Antes que arriesgar cualquier juicio o definición más o menos semántica del concepto de “Revolución Islámica”, y mucho más específicamente del  hecho revolucionario islámico iraní, deberemos necesariamente ubicarnos en el Tiempo y el espacio  y en los que aconteció tal realidad. A fines de la década del 70  en el siglo pasado el mundo estaba familiarizado con determinantes hechos revolucionarios que conmovieron la sociedad universal, también en su tiempo y en su espacio.
 
Entre ellos, resultaban familiares, la revolución francesa-inspiradora en buena medida de las luchas independentistas latinoamericanas- la revolución rusa, la china,  incluso la revolución cubana y  tantas otras.
 
Sin embargo, podríamos decir que nadie-o muy pocos- fuera del mundo musulmán, podían-podíamos- imaginar  en aquellos años una revolución islámica como la de Irán, por que no encuadraba absolutamente en el esquema típico de una revolución, y mucho menos aún podían entenderlo  nuestros contemporáneos generacionales en este continente,  convencidos como estaban- estábamos- de que una revolución debería necesariamente pasar por un líder carismático como el Ché Guevara, cuyo brazo se continuara en una metralleta como icono de la liberación y la lucha armada.
 
La mentalidad imperialista y capitalista predominante en occidente y parte de oriente, concepciones absolutamente materialistas de la sociedad, no podía entender cómo ni por qué un régimen absolutista como el del Shá, armado hasta los dientes por sus poderosas industrias bélicas y apoyado  logísticamente por los servicios de inteligencia norteamericanos, británicos y sionistas entre otros , podría resquebrajarse hasta el derrumbe total, presionado por una multitud desarmada, protegida solamente por su enorme fe islámica y armada  por una invulnerable creencia.
 
Por ello, cuando debieron definir aquel acontecimiento, cuando se vieron en la necesidad de interpretar aquella revolución, no se les ocurrió a los socios capitalistas, sionistas y comunistas de entonces otra definición que la de “fanatismo”, para condensar lo que estaba sucediendo. Los iraníes entonces no eran revolucionarios  enfrentando a un sistema absolutista y  despótico en la lucha por la liberación, sino que eran un grupo de  “fanáticos religiosos” conspirando contra la civilización, la libertad, y la democracia, tal y cómo esos conceptos se concebían en el mundo occidental  y sus refractarios  orientales, y cuyos personeros eran en aquellos territorios los miembros de la familia real de los Pahlevi.
 
Veteranos corresponsales de todas las grandes cadenas informativas mundiales, trataron  de explicar con argumentos materialistas lo que estaba sucediendo, pero todos ellos cayeron en el error de utilizar los mismos parámetros, los mismos moldes analíticos con los que explicaban otros hechos revolucionarios contemporáneos. Por ello, no ha sido juzgada con  justicia y equidad la revolución islámica. Por que los académicos occidentales analizan  y estudian el Islam, con una óptica absolutamente “occidental”- y valga en este caso el término redundante. Después de 14 siglos, aún siguen pergeñando  la historia con la misma terminología y midiéndola con la misma vara conceptual.
 
Para definir este estado de cosas, recurriremos a los dichos del académico iraní A. Ezzati, en su libro editado en 1989  “El Islam Revolucionario y la Revolución Islámica” cuando dice “…no es correcto discutir el concepto de revolución en términos semánticos puramente. La  teología islámica, la ética, política y los principios islámicos como el de responsabilidad y libertad del Hombre, tradiciones revolucionarias islámicas como: Martirio, Mahdish, conceptos islámicos de oración, historia, etc., pueden aclarar el concepto de revolución en el Islam y directamente introducir el Islam como religión revolucionaria. Aquellos que tratan de discutir solamente en términos semánticos y explicar equivocadamente otros, deberían prestar más atención a los fundamentales principios del Islam”.
 
Y siempre manejándonos en estos conceptos,  deberemos tener en cuenta dos fuentes primordiales para determinar con acierto el concepto de “Revolución Islámica”; estas dos fuentes certeras son la historia del Islam y del Islam chiíta. No acudir a este tipo de referencias  fundamentales para interpretar este fenómeno socio-político- religioso, sería algo tan incongruente como pretender interpretar la revolución soviética sin conocer una palabra de marxismo e ignorar quienes fueron Stalin y Lenin.
 
Lamentablemente, los occidentales sufrimos todos-o casi todos- de una profunda patología de soberbia y egocentrismo que  no solamente nos daña intelectualmente, sino que nos hace aparecer como jueces desafortunados y extremadamente parciales. Muchos de nosotros hemos crecido en un sistema que nos educa en el convencimiento de ser el ombligo de la humanidad, de la inteligencia, la civilización y la democracia.
 
Definición de revolución Islámica
 
La revolución Islámica de Irán, más allá de su trascendencia es solamente un capitulo agregado a una larga historia en el movimiento islámico mundial, amanecido hace más de catorce siglos con el profeta Muhammad que fue revelado, siendo la revolución el sentido estricto de tal palabra.
 
Un movimiento islámico, puede significar una instancia de cambios en diversos tópicos de una sociedad, es decir, en lo económico, financiero, etc., e incluso  inspirado en causas de liberación en pueblos y nacionalidades oprimidos. Tenemos ejemplos  concretos sobre este tipo de acciones, como el movimiento islámico de nacionalización del petróleo acaecido en Irán entre 1948 y 1950, o las luchas por la liberación de Argelia, Palestina, Afgani, Marruecos, Eritrea, etc., todos estos  entendidos como movimientos islámicos o con notorias influencias islámicas en su desarrollo y dilucidación, así como en la presencia de sus lideres.
 
Por ello, podemos afirmar que si bien todas las revoluciones islámicas son parte del movimiento islámico, no todos los movimientos islámicos son en si verdaderas revoluciones. Una revolución islámica, es- y valga la redundancia para explicarlos- absolutamente islámica, y tenemos dos ejemplos históricos fundamentales para  ilustrar el concepto: la revolución del Islam hace más de 14 siglos llevada a cabo y liderada por el Profeta y la revolución de Irán  a principios de la década del 80 en el siglo pasado.
 
Salvando las lógicas distancias, ambos hechos están íntimamente ligados por ser cada uno de ellos, absoluta y solamente islámicos. Resumiendo, la Revolución Islámica es una revolución multidimensional: es decir, se proyecta en tres dimensiones; ideológica, política y de acción.
 
El primer paso  de una revolución islámica está dentro de cada individuo, lo que significa el cambio y la revolución de la mente. “Dios no cambia la situación de las personas, hasta que estas mismas no se cambian” (Corán.  Sura 13- versículo11).
Es decir, cada revolucionario islámico, debe ser dos veces revolucionario; generar su propio cambio de estructuras mentales y luego propender el cambio social fundamentado en el cambio inicial. Por ello, el Islam rechaza la teoría de “importar una revolución”   o una teoría presuntamente revolucionaria, por que los principios y los finales de esa propuesta está en los propios hombres.
 
Una razón histórica
 
Hasta  los conflictivos años setenta del siglo pasado, era –y en muchos casos lo sigue siendo- la situación del Islam, muy similar – e incluso más grave en ciertas circunstancias- al momento histórico en que el Islam se levantó en el mundo, desafiando los poderes y proclamando los derechos de los oprimidos. Los territorios musulmanes hasta entonces, no podían ejercer sus pautas culturales ni su ideología islámica con plena independencia, por que de una forma u otra han estado sometidos o –como en la actualidad  algunos estados- desventajosamente asociados con  deberes de dependencia y derechos limitados.
 
Esta circunstancia que resultaba una constante, casi un círculo vicioso, fue quebrada por vez primera en el proceso histórico colonial y neo-colonial, por la revolución iraní, liderada por el Imam Ayatolá Jomeini.
 
Quizás -y sin quizás también- se deba a esta circunstancia la empecinada obstinación occidental en no reconocer a los hechos  que culminaron en Irán con el derrumbe de una monarquía absolutista y corrupta como un hecho de naturaleza islámica, insistiendo en la interpretación meramente socio-económica del hecho.
 
Enfrentando estas conclusiones  interesadas que tergiversaban la realidad, el Imam Ayatolá Jomeini insistió en destacar la naturaleza islámica de  aquella revolución. Al respecto dijo: “Nosotros también entendemos que en un sistema de república toda la gente vote” (Republica Islámica).Pero no añadimos el adjetivo  democrático al de República islámica por que es un insulto hacia Islam. Si la palabra democrático se pone al lado de Islam, implica que Islam no es democrático por sí mismo, mientras que la más alta clase de democracia se da en el Islam. Así nuestra gente aprobó el nombre de Republica islámica de Irán, como nombre para el sistema”
 
La Revolución Islámica de Irán, le ha demostrado a los musulmanes de todos los continentes, que el Islam puede darles recursos ideológicos suficientes para levantarse ante la ocupación extranjera y recuperar su propia identidad, independiente y verdaderamente islámica.
 
El Irán post revolucionario
 
Irán es hoy por hoy uno de los países más jóvenes del mundo. No solamente por haber sido restaurado e inmerso en el progreso científico y social en un tiempo récord, no mayor de dos décadas, sino también por que sus habitantes en porcentajes superiores al 70 por ciento, son menores de 30 años.
 
Es decir, se trata de la generación post revolucionaria, nacida en plena guerra impuesta, en medio de un país que sin haber salido de las convulsiones de la revolución reciente, se vio asaltado por los ejércitos invasores del dictador Sadam Husein, financiados y armados por las grandes potencias occidentales, sumadas a la Unión Soviética y algunas monarquías  africanas y mediorientales socias complacientes de los agresores.
 
Quizás uno de los aspectos que más conmovió a todos, fue el comprobar  que en el nombre de Dios y con Su Mensaje como arma fundamental, era posible establecer un gran  acontecer político, sin menoscabar para nada con ello, la pureza y legitimidad de la doctrina.
 
Ahmad Diab Al-Meyui en un ensayo sobre la Revolución Islámica publicado en la Revista Kauzar, manifestaba lo siguiente: “La Revolución Islámica de Irán habló de política y esto admiró al mundo. ¡Cómo! ¿Religión y política? Eso no se hace. ¡El Imán Jomeini hablaba de política! ¿Qué clase  de líder religioso era? Que vaya a las mezquitas a enseñar como se reza, cómo se ayuna, cómo se hace el hayy. Y que no hable de la herencia según el Corán porque eso es antiguo y ya no pertenece a la esfera del Islam, sino a la ley secular. Que no hable del adulterio ni castigo a los ladrones ya que tampoco eso ahora está en la órbita del Islam. Que enseñe a leer el Corán, que se preocupe en que canten bien el adhan. Pero que no hable de política. Porque cada vez que el Imam habla de política, se estremecían los imperios. Y porque en cada país islámico existía una materia prima pura y pujante para hacer una revolución similar a la de Irán.”
 
El mismo autor en el epílogo de su trabajo cuando refiere al futuro de la Revolución Islámica de Irán como una gran interrogante, dice: “En cuanto al futuro de la Revolución islámica de Irán, creemos que luego de 25 años de permanencia y tras la partida del Imam Jomeini y con todos los sinsabores por los que atravesó, está más vigente que nunca y que aún despierta simpatía en todo el orbe islámico y es fuente de inspiración para los musulmanes que anhelan regresar a los orígenes y ser gobernados de acuerdo con el Libro de Allah. Creemos también que la guerra desencadenada en esa parte de la tierra, es una lucha ideológica, religiosa, política y económica, en la que las potencias dominantes van en pos del petróleo, que es la riqueza de los musulmanes; van en pos del sojuzgamiento espiritual y material de los pueblos; han instalado sus bases militares para cuidar el libre flujo de petróleo a sus países y de paso proteger al régimen sionista que como un cáncer se instaló en Palestina. Intentan por diversos medios quebrar la resistencia islámica y desde luego, también proteger a los gobiernos árabes y musulmanes que les son adictos y que sin esa protección no  durarían un soplo ante la marea islámica.
La prédica del Imam Jomeini continuará en vigor en el corazón de su pueblo, de los pueblos donde llega su perfume y que aún enriquecerá las próximas revoluciones que si Allah quiere llevarán a los musulmanes al triunfo”.
 
Una revolución continua y un país que crece
 
De un país absolutamente dependiente de occidente en la industria petrolera y petroquímica, en porcentajes nunca inferiores al 95 por ciento,  la Revolución Islámica ha logrado  prácticamente en poco más de veinte años de trabajo constante- téngase en cuenta que en los primeros ocho años de la revolución los iraníes debieron  enfrentar la guerra impuesta por el imperialismo a través de su hijo putativo Sadam Hussein- logró, decíamos, en poco más de 20 años no solamente una total independencia, sino que  cuenta con los recursos y la logística como para signar convenios con otros países del mundo para construir refinerías  de gas y complejos petroquímicos.
 
Irán es además hoy por hoy, el único país de la región que no debe absolutamente un solo dólar a las potencias imperialistas, ni depende de ninguna de ellas para sobrevivir, y todo ello aún soportando ignominiosos bloqueos infundados.
 
Hasta febrero del 80, cuando hizo eclosión la revolución en Irán, la cultura  era  absolutamente marginada y por lo general solamente tenían acceso a ella, los hijos de las clases pudientes, cercanas a la familia real y a sus más conspicuos dirigentes. El índice de analfabetismo era superior al 60 por ciento. En estos momentos, al cumplirse los primeros treinta años de la revolución, el 96 por ciento del pueblo se encuentra alfabetizado. En lo social, es destacable el papel de la mujer en la comunidad  iraní. De una absoluta marginación en los tiempos de Sha, y de ser en muchos casos mancillada por  la corrupción  llegada desde occidente, contagiándola de alcohol, sexo, drogas, y valores morales ínfimos, ha pasado a ser en el proceso revolucionario, principal protagonista en todos los sectores de la sociedad. Incluso, en lo que refiere al acceso a los estudios universitarios, las matrículas  en estas casas de altos estudios iraníes, son en más de un sesenta por ciento  para mujeres, que detentan una clara mayoría sobre los varones en los padrones universitarios.
 
Conclusión
 
Para interpretar fehacientemente la Revolución Islámica, es muy importante acceder a los textos que nos acercan al Islam. No es una tarea fácil, sobre todo para los occidentales sumergidos en una marea informativa digitada de acuerdo a los intereses de las grandes multinacionales y los imperialismos de turno, lograr entender fehacientemente lo que este hecho significó y significará para la humanidad en su conjunto.
 
Quizás lo mejor que cada uno de nosotros podría hacer en este sentido, es no apresurar los juicios, y contener nuestros índices en el momento de acusar, al menos hasta que no tengamos la certeza de no estar mancillando una causa justa, con el oprobio de la falsedad de criterios.
 
Bibliografía recomendada
 
*El Islam Revolucionario y la Revolución Islámica
A .Ezzati,M.A.-Edición 1989-Editorial AL HODA-
 
*El gobierno islámico del Imam Jomeini-
Publicado por el Instituto para la edición y publicación de las obras del Imam Jomeini. Sección Internacional.-Año 2002.
 
*El Islam y la civilización occiental- De Sayyed Multaba Musawi lari- Traducción Gustavo Morales.- Editado por la Oficina de Promoción de la Cultura islámica- Año 1990.
 
*La Shia responde- Autor sayyed Rida Husaini Nasab-Traducido por Martha Golzar y rahmatul Golzar-Publicación de la Asamblea Mundial de Ahl-ul Bayt (a.s.)
 
*Irán de Ciro a Jomeini- De Álvaro Machordom Comíns-Edición del autor. Impreso en España- Año 1997.
 
*Irán, el país que Estados Unidos quiere destruir-(Retrato urgente de un condenado a muerte) Autor: Julio César Martínez- Edición 2008- Fundación Cultural Oriente.
 
*Revista Kauzar- Nº 41-42-43- Segundo Trimestre 2005- Edición de la Asamblea Mundial de Ahlul Bait (P)

* Julio César Martínez, es Director-Editor de “TERCER CAMINO”

Ultima modificacion el Domingo, 13 de Diciembre de 2009 18:31
 
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