Miércoles, 24 de Agosto de 2011 22:23

Provisión del Ramadán

por  Zohre Rabbani
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En el nombre de Dios, el Compasivo el Misericordioso
(Mi visión sobre este bendito mes)
Preparado por la humilde sierva de Dios Zohre Rabbani

«¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso! Lo hemos revelado en la noche del Destino. Y ¿cómo sabrás qué es la noche del Destino? La noche del Destino vale más de mil meses. Los ángeles y el Espíritu descienden en ella, con permiso de su Señor, para fijarlo todo. ¡Es una noche de paz, hasta el rayar del alba!» (Sura ‘El destino'

Estamos en el sagrado mes de Ramadán, el mes del despertar de todas las almas dormidas, de la liberación de los cuerpos que se encuentran prisioneros en el materialismo; el mes de la vivificación de los intelectos y pensamientos, el mes de Dios y de retorno hacia Él; el mes en el que hablamos íntimamente con Dios y el mes en que Dios nos habla a través de Corán, el mes de la autorrealización y finalmente, el mes de los corazones enamorados y el mes en el cual nuestras súplicas serán respondidas.(Wa duaukum fihi mustayab)

 

Estamos en la víspera de las importantes noches del decreto y para que podamos sacarles el mayor provecho, recibir la satisfacción divina y suplicar ansiosamente por la llegada de nuestro salvador oculto, es conveniente reflexionar en la calidad y el mérito de nuestro ayuno y adoración en este mes, naturalmente ello depende de nuestro nivel de conocimiento de Dios y nuestra visión sobre los objetivos de nuestra creación como ser humano. Por lo tanto, de acuerdo con lo mencionado y omitiendo niveles intermedios, existen dos enfoques principales sobre el ayuno:

El primer enfoque pertenece a quienes no conocen a Dios como es debido. Ellos piensan que Dios es como un rey poderoso e invisible que se deleita con el dolor y el hambre de la gente y les ordena ayunar durante un mes y si no lo hacen los castiga. Con esta visión una persona, ayuna con dificultad por temor a Dios, y espera con todo su ser la culminación del mes de Ramadán y la llegada del Eid al-Fitr para poder comer y beber libremente y satisfacer sus bajos instintos.

El segundo enfoque está basado en un profundo conocimiento de Dios. Ellos sienten que son unos siervos débiles, criaturas sometidas a Dios y que pertenecen a Él, no tienen ningún poder independiente y que por tanto todo su ser depende de Dios y se humillan ante Él, pero a pesar de tanta debilidad en cada una de las criaturas, nuestro Dios Altísimo me abre la puerta, me invita a encontrarme con Él, y me ofrece un rango y jerarquía que no le da ni siquiera a Sus ángeles más cercanos. Él me invita a este encuentro y desea que participe con un gesto divino, con un gesto de quien quiere llegar a ser vicario de Dios en la tierra, representante de Dios entre Sus criaturas. Dios quiere verme en este banquete especial de forma que mi voluntad domine todo mi ser, de modo que mi voluntad pueda gobernar todas las dimensiones de mi ser.

¿Cuál es la señal de este estado tan privilegiado? Para reflejar este estado acudo al encuentro, hambriento y sediento. Tengo hambre y sed pero gracias a mi voluntad no como ni bebo. En este encuentro mi lengua se adorna con Sus palabras. Continuamente recito el Corán, leo las súplicas en todo lugar, hablo de Él y Sus atributos, en la oscuridad de la noche me acerco aún más a Él, me confieso y hablo con Él a solas, sin que nada me distraiga, digo:

«¡Oh, mi señor! Todo mi amor es para Ti y para Ti es mi temor, toda mi ilusión culmina en Ti y toda mi esperanza me lleva hacia Ti y frente a Ti. ¡Oh el único a quien me vuelvo y mis anhelos están en todo lo que está ante Ti»
(Fragmentos de la ‘Súplica de Abu Hamze Zomali’)

Y recito diversas súplicas hermosas como Abu Hamze, Iftitah, etc.
Él me pidió que me encontrase con él durante este mes y como un premio, el conocimiento mayor y la sabiduría (que es lo más buscado por todo creyente) es una de sus dádivas para mí — entre tantas otras (como dijese Dios a Su amado Profeta en la noche del miray[1]: «¡Oh Ahmad!, ojalá pudieses saborear la dulzura del hambre!» El Profeta (PB) preguntó: «¿Y cuál es esta dulzura?» Dios respondió: «La sabiduría»).

Si este fuese el enfoque y nuestra visión sobre el mes de Ramadán, sería diferente. Quienes poseen esta visión miran el mes de Ramadán como una preciosa oportunidad, aprovechan cada instante de este mes para entrar a este encuentro de la mejor manera, para entrar a través de esta puerta que ni siquiera para los ángeles se abre. Esto es todo placer y deleite, el enamorado busca a su amante. Un año estuve lejos de Dios sumergido en quehaceres cotidianos, ahora Dios abre una puerta especial, incluso para mí que soy un siervo fugitivo, un siervo que perdió el camino, ya que esta es una puerta que deja entrar a todos incluso a los pecadores. Aquí es donde tenemos que decirle a Dios desde el fondo de nuestros corazones: ¡Amado nuestro es verdad que nos invitaste a este encuentro tan especial y nos mandaste la tarjeta de invitación por medio del Corán y nuestro querido Profeta (PB), pero nosotros no tenemos el mérito suficiente para entrar en este banquete, por lo tanto tenemos que rogarte que nos brindes este premio para aprovechar de la mejor forma esta oportunidad que nos brindas. Amin iarabbal alamin.
(Inspirado en el sermón del Ayatolá Alamul Huda, del último viernes de Shaban en la ciudad santa de Mashhad)
 

Ultima modificacion el Miércoles, 24 de Agosto de 2011 19:28
 
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