Si bien el ayuno durante el Ramadán se hace por vocación, Prensa Latina constató anoche durante un "iftar" (primera comida del día al ponerse el sol) la satisfacción de los creyentes cuando se anunció oficialmente la nueva fase de la luna.
Por lo general, en cada país se crean comités encabezados por jerarcas islámicos que realizan sesiones de observación de las mutaciones del mencionado astro para decidir el límite entre el Ramadán y el Eid El-Fitr.
Como preámbulo, los fieles colmaron a primeras horas de hoy las mezquitas para las plegarias del Eid, en algunos casos compartiendo alfombras de rezo con presidentes, líderes políticos y otras personalidades públicas que suelen no desaprovechar la ocasión.
Las oraciones abren paso a jornadas de matanzas de carneros y reses, tragantonas entre familiares y amigos, visitas a cementerios para honrar a los ausentes y en el caso particular de los niños son llevados a barberías para cortarles el cabello.
Además, los más bisoños son los más afortunados porque preferentemente estrenan ropas y zapatos, y reciben muchos juguetes de regalo, una suerte de colofón armonioso al mes de introspección, recogimiento y piedad con los más necesitados.
Pero en una región que en los primeros ocho meses de 2011 robó protagonismo por la ola de revueltas populares, no faltaron en Siria las plegarias por la unidad y para frenar complots foráneos; en Yemen por el cambio de gobierno, y en Libia por el cese del conflicto bélico.
Egipto tampoco fue excepción, y los feligreses musulmanes quisieron que los primeros rezos del Eid tras la que aquí llaman Revolución de Enero fueran en la ya mítica plaza cairota de Tahrir, que acogió a miles de personas, aunque vigiladas por policías y militares.
Ese primer oficio sin Hosni Mubarak como presidente y sin opresión, según insistió en recordar el Imán de la principal mezquita de Tahrir, también sirvió para advertir a Israel que Egipto "estará siempre firme contra cualquier intervención", dado el reciente roce binacional.
La festividad del Pequeño Bairam -el Gran Bairam se celebra 70 días después del fin del Ramadán- registró episodios como el veto a un imán en Daqahliya para oficiar el sermón porque los fieles lo relacionaron con el régimen de Mubarak, y mensajes sobre la realidad política.
Así, entre banquetes y abrazos, la hasta hace poco ilegal Hermandad Musulmana llamó desde cada "almimbar" (púlpito) a una transferencia rápida de poder a un gobierno civil y a defender el referendo constitucional de marzo, objeto de polémicas entre fuerzas políticas.










