Tengo en alta estima el nombre y recuerdo de los honorables mártires quienes gozan de una elevada posición, por lo que le pido a Dios, el Altísimo, que les otorgue e lugar que se merecen en el Paraíso.
Asimismo, envío mis saludos, mis respetos y sincero aprecio a los nobles familiares y altruistas que con su paciencia y resistencia sin igual, hicieron brillar el rostro de Irán en la historia.
Hoy, con el desarrollo y el esplendor del país y su profunda influencia en el despertar del Mundo Islámico, se ha manifestado nuevamente el valor de la lucha y el sacrificio de nuestros queridos mártires.
Agradecemos a Dios Prudente y Poderoso, que nuestra sangre no fue derramada en vano pues dichos sacrificios le dieron una vida nueva a la nación islámica.
Todos debemos agradecer a Dios Altísimo por Sus mercedes manifiestas y ocultas. A Él le pedimos que continúe e incremente estas mercedes y su amparo hacia nosotros y que nos permita cumplir con nuestro compromiso y nuestras obligaciones.
Tenemos esperanzas de que el corazón sagrado del Imam de la Época — ¡qué nuestras almas se sacrifiquen por él! — y el espíritu de los mártires y el noble Imam Jomeini estarán satisfechos.
La paz sea con todos vosotros,
Seyyed Ali Jamenei.










