cierta cuántos han sido los muertos civiles tras la invasión liderada por
Estados Unidos en 2003. ¿Y en qué se basan los conteos: en la política o
en la ciencia? La disparidad de las cifras es enorme, como se muestra en
este informe de la BBC.
La organización de investigación independiente Iraq Body Count
("conteo de muertos en Irak") ha pedido que se haga una investigación
judicial profunda sobre el número de personas muertas y heridas en esa
invasión.
La cifra más baja hasta el momento es la que dio en 2005 el entonces
presidente George W. Bush. "¿Cuántos ciudadanos iraquíes han muerto
en esta guerra? Yo diría que 30.000", dijo el mandatario.
En contraste, la estimación más alta es de 2008 y dice que tras la
operación liderada por Estados Unidos perdieron la vida más de un
millón de iraquíes.
Las diferencias se deben a los distintos períodos de tiempo y las diversas
definiciones de muertos en guerra. Pero aún así, las discrepancias son
gigantescas.
Al igual que el gobierno de EE.UU., las autoridades iraquíes prefieren
citar cifras bajas, como el viceministro de Salud, Amer Al Khuzai, quien
dijo que los muertos son "alrededor de 80.000".
Esa es una estimación reducida, en comparación con todas las otras
disponibles, sin contar la del ex presidente Bush. ¿Cómo se llegó a esa
cifra? Según le dijo Khuzai a la BBC, los muertos se contabilizan en los
hospitales, donde se expiden sus certificados de defunción.
Fuera del sistema
Sin embargo, aunque el viceministro se lo negó oficialmente a la BBC,
es evidente que muchas personas son enterradas sin que los funcionarios
lo notifiquen.
Una cosa es la burocracia y otra la realidad. El médico iraquí Alí
Husseini, que vive en Londres, ha visitado Irak dos o tres veces al año
desde que comenzó la guerra en 2003.
Para él, las estadísticas no son fiables pues algunos cuerpos nunca llegan
al hospital, dado que los familiares o amigos de las víctimas saben que
allí no se va a hacer nada por ellas.
Cita como ejemplo áreas como el oeste de Irak, donde sólo las personas
que viven allí saben sobre sus muertos, que no aparecerán en ningún
registro.
Los políticos británicos también usan cifras bajas. Cuando a Tony
Blair se le preguntó en enero pasado sobre las muertes de la guerra de
Irak en la investigación de Sir John Chilcot, citó dos organizaciones
independientes, Iraq Body Count y el Instituto Brookings de EE.UU.,
cuyas estimaciones son de 106.000 y 112.000, respectivamente.
Blair, sino también por la prensa internacional. ¿Cómo se calcula?
Josh Dougherty, investigador de Iraq Body Count, le explicó a la BBC
que utilizan varias fuentes: informes de prensa, de organizaciones no
gubernamentales, cifras oficiales, informes internos de los gobiernos y
toda información "que afecte a las víctimas civiles de alguna manera".
Sin embargo, en su página de internet se aclara que las "deficiencias en
el registro y las denuncias indican que las cifras pueden ser mucho más
altas". La pregunta es ¿cuánto más altas?
Para Dougherty, si se incluyen los muertos en combate y los no
declarados, el número real podría llegar a ser el doble o el triple. Es
decir, entre 200.000 y 300.000.
Michael O'Hanlon, del Instituto Brookings, usó técnicas de investigación
similares a Irak Body Count y llegó a un número similar de 112.000.
Desde el terreno
La principal crítica a estas mediciones es que se realizan con métodos
pasivos, en los que sólo se recopilan datos en lugar de estudiar la
situación sobre el terreno, como lo han hecho otros investigadores cuyos
resultados son mucho más altos.
Pero para O'Hanlon éstas no son fidedignas pues en el terreno influyen
las percepciones de la gente, los recuerdos y los diferentes criterios
para considerar quiénes son los familiares, y que por estos obstáculos
metodológicos los números resultan "inflados".
Las cifras más altas corresponden a tres mediciones hechas sobre el
terreno. Una, de la Universidad Johns Hopkins, publicada en 2006 en
la prestigiosa revista The Lancet, estima los muertos en 655.000, tanto
producto de la violencia de la invasión como de las malas condiciones
sanitarias provocadas por ésta.
El gobierno de George W. Bush y el de Irak rechazaron esa cifra. No
obstante, una solicitud de libertad de la información hecha por la BBC
concluyó que altos funcionarios del ministerio de Defensa británico
creían que el estudio de The Lancet era, en efecto, sólido y realizado en
base a buenas prácticas.
Más de un millón
Un estudio de la Organización Mundial de la Salud publicado en 2008
evita dar cifras concretas, pero sugiere cerca de 400.000 muertos. Y
una tercera medición de 2008 realizada por la encuestadora Opinion
Research Business, con sede en Londres, arroja más de un millón de
muertos.
Francesco Cecchi, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de
Londres, dice que esa cifra es demasiado alta y señala que la gran
limitación de esa investigación fue la definición de familia: no queda
claro si los encuestados daban información sobre los muertos de propia
su casa o los del núcleo familiar más amplio.
Para Cecchi, la cifra se ubica entre los 200.000 y 500.000 muertos.
A pesar de la reticencia de los gobernantes a dar cifras altas, algunas
figuras importantes apoyan esos cálculos. Cuando era candidato a
presidente de Estados Unidos, John McCain le dijo al presentador
David Letterman en una entrevista televisiva que para él los muertos
son "cientos de miles".
Muchos investigadores -aunque de ninguna manera todos– coinciden
con esa estimación. Pero sigue siendo cierto que la gente suele citar
la cifra que refleja no tanto su punto de vista sobre la calidad de la
investigación sino, más bien, su visión de la invasión.









