El Wall Street Journal informó que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, está reduciendo una serie de severas medidas proyectadas- y prometidas- contra la República islámica de Irán, como forma de presionar al gobierno presidido por Ahmadineyad a renunciar a lo que-según afirman las potencias occidentales aliadas e Irán desmiente- sería un crecimiento del potencial nuclear de ese país con fines bélicos.

Esta actitud norteamericana, estaría sin lugar a dudas respaldada en el interés del gobierno de Barack Obama de generar un intento de ganarse el respaldo de Rusia y China para una anunciada nueva ronda de sanciones de las Naciones Unidas.
Entre las propuestas canceladas había restricciones que hubieran determinado el cierre efectivo del espacio aéreo y las aguas internacionales a los cargueros iraníes, así como limitaciones en los seguros para empresas iraníes y en los bonos de ese país.
Sin embargo, algunos observadores internacionales opinan que ni siquiera este tipo de “flexibilización” del programa de sanciones yanquis a proponer en el Foro de la ONU, coadyuvaría para que efectivamente Rusia y China se prestaran a las maniobras imperialistas contra la República islámica de Irán.