En el nombre de Dios, el Compasivo, Misericordioso
El martirio del joven científico destacado, el mártir Mustafa Ahmadí Roushán ha causado una nueva tristeza y congoja a los corazones de los amantes de la ciencia y a aquellos que de una forma u otra están comprometidos con el desarrollo de la República Islámica. Todos nosotros compartimos la tristeza del padre, madre, esposa e hijo de este joven destacado y honorable contra el cual han cometido una enorme injusticia.
Este espantoso atentado terrorista cuyos autores intelectuales y materiales jamás tendrán valor de confesar su repugnante y malvado crimen ni de aceptar su responsabilidad en él, es otro de tantos crímenes de la red del terrorismo de estado que ha sido planificado por la CIA y el Mossad y es una señal de que los arrogantes mundiales —comandados por Estados Unidos y el sionismo internacional— están llegando a un callejón sin salida en el enfrentamiento con esta nación decidida, creyente y pionera, y es un indicio de que el Irán Islámico camina con paso firme hacia el progreso.
Los sucios objetivos que con este acto detestable y cruel pretendían alcanzar se verán frustrados; ellos fracasarán una vez más.
La victoria y el acelerado desarrollo científico —que nos conduce a las cúspides de la ciencia— es producto de la voluntad colectiva de jóvenes creyentes, valientes y capaces como el mártir Mustafá y no debe entenderse como el trabajo de una sola persona. Este es un movimiento histórico, surgido de la determinación inquebrantable de toda la nación.
Nosotros seguiremos —con fuerza y voluntad— este camino firme, aún contra la voluntad de los comandantes de la arrogancia de las potencias mundiales y su sistema hegemónico. Le mostraremos al mundo el desarrollo de nuestra gran nación y enfrentaremos a los enemigos envidiosos y obstinados, y sin duda alguna no vacilaremos en castigar tanto a los autores intelectuales como materiales de este crimen.
Ofrezco mis parabienes y condolencias en ocasión del martirio del destacado científico Mustafa Ahmadí Roushán, a sus padres, esposa, hijo, a toda la sociedad científica y universitaria del país y en general a aquellos que están comprometidos con el movimiento científico del país. Le pido a Dios Altísimo, nos conceda paciencia, tranquilidad y le otorgue a nuestro querido mártir la alta posición que se merece en la otra vida. Asimismo, ofrezco mis respetos a los mártires Alimuhammadí, Shahriorí y Rezanneyâd.
Saied Ali Jamenei









